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Cuestionamientos
Mar del Plata recibió los elogios de Jorge Macri justo cuando avanzó el proyecto comercial de su esposa
La coincidencia entre los reconocimientos al oficialismo y la apertura del nuevo local volvió a generar sospechas sobre los vínculos políticos.
La primera piedra de la nueva sucursal de Kentucky en Mar del Plata no se colocó sobre el asfalto roto de Av. Libertad y Catamarca, sino sobre una base mucho más sólida: los contactos de María Belén Ludueña, periodista local y esposa del jefe de Gobierno porteño.
El 24 de febrero de 2025, la cadena de pizzerías abrió sus puertas en el barrio La Perla, una ubicación estratégica que, casualidades de la vida, llegó de la mano de los trascendidos que ubican a Ludueña como la artífice detrás del desembarco de la famosa masa madre en la ciudad balnearia.
Nada de esto sería noticia si no fuera porque Jorge Macri aprovecha cuando puede para para bañar en flores y loas al intendente interino Agustín Neme y a la gestión del PRO en Mar del Plata. Elogios que suenan más a factura política pagada con una porción de muzzarella que a un diagnóstico real de lo que ocurre en la ciudad. Porque mientras el primo del ex Presidente dedica discursos melosos a la "gestión" de Neme, los marplatenses transitan veredas que parecen trincheras de la Primera Guerra Mundial, con pozos que compiten en profundidad con el subsuelo de la propia pizzería.
La inseguridad se ha convertido en el pan de cada día de una ciudad que alguna vez fue sinónimo de vacaciones y hoy es un alerta constante para sus habitantes y turistas. Los robos, arrebatos y episodios de violencia se multiplican mientras el PRO se jacta de estadísticas maquilladas que ningún vecino se cree.
Pero para Macri y Neme, todo parece funcionar mientras el negocio de la familia Macri esté en marcha. Porque la gestión del PRO en Mar del Plata es, en el mejor de los casos, un espejismo: las calles rotas son el paisaje urbano predominante, y la recolección de basura es tan eficiente como la planificación económica de un ministro de turno.
No es casual que Jorge Macri haya decidido poner el hombro para ensalzar a Neme justo cuando su esposa pone un negocio en la ciudad. La lógica del agradecimiento menemista se viste ahora con el delantal de los empleados de Kentucky, donde el único respaldo que parece importar es el que asegura que la sucursal funcione mientras el resto de la ciudad se cae a pedazos. La política de los primos siempre funcionó así: mientras uno se lleva los aplausos en la tribuna, el otro se lleva la ganancia en la caja registradora.
El intendente Neme, mientras tanto, sigue su guión de funcionario PRO: recortes, abandono de espacios públicos y una patrulla muncipal que parece tener como única función custodiar la llegada de nuevas franquicias antes que cuidar al vecino que no puede salir a la esquina sin ser víctima de un arrebato. Pero eso no importa, porque el verdadero "éxito" de la gestión se mide en aperturas de locales, no en calidad de vida.
La ciudad se convierte así en un gran escenario para el marketing político, donde la foto de la inauguración vale más que mil calles asfaltadas.
