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Renuncias masivas

La OAM se desarma en Mar del Plata y una lista encabezada por Rubén Pili queda a las puertas del poder

La salida de prácticamente todo el Consejo Directivo dejó a Alejandro Márquez y Mariela Décima como únicos integrantes que permanecen en sus cargos.

La OAM de Mar del Plata atraviesa una fuerte crisis institucional después de la renuncia de prácticamente todo su Consejo Directivo. Según la información aportada, los únicos integrantes que continúan en sus cargos son Alejandro Márquez y Mariela Décima, mientras una única lista se presentó para encarar la próxima conducción, encabezada por Rubén Pili.

El recambio llega en un escenario económico particularmente delicado. Las versiones internas describen una situación financiera “ruinosa” heredada por la administración saliente, con fuertes cuestionamientos sobre las decisiones tomadas durante la conducción anterior y sobre el destino de importantes sumas de dinero.

Uno de los puntos más sensibles está vinculado con una transferencia de aproximadamente 4.500 millones de pesos al Grupo Roisa. Fuentes cercanas a la situación sostienen que la operación no habría generado una contraprestación equivalente para la institución y plantean incluso la sospecha de una posible política de vaciamiento, aunque hasta el momento se trata de acusaciones que deberán ser respaldadas con documentación y eventualmente investigadas.

Dentro de ese escenario también aparecen cuestionamientos hacia Márquez y Décima por su decisión de permanecer en el Consejo mientras el resto de los integrantes presentó la renuncia. Sectores críticos consideran que ambos continúan ligados a una estructura cuestionada, aunque no existe por ahora información judicial que determine responsabilidades personales.

Con el viejo Consejo prácticamente desarticulado, Rubén Pili aparece como el nombre que podría encabezar la nueva etapa institucional. La presentación de una sola lista deja encaminado el proceso, aunque el principal desafío estará en determinar con precisión la situación patrimonial de la entidad y qué ocurrió con los recursos administrados durante los últimos años.

El futuro inmediato de la OAM dependerá ahora de dos cuestiones centrales: ordenar las cuentas y reconstruir su conducción. En paralelo, las sospechas alrededor de los 4.500 millones de pesos transferidos al Grupo Roisa prometen convertirse en uno de los capítulos más delicados del conflicto.

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