La discusión sobre el calendario electoral en la provincia de Buenos Aires empieza a ordenar la interna libertaria y ubica a Diego Santilli como el candidato mejor posicionado para disputar la gobernación. La posibilidad de un desdoblamiento con elecciones anticipadas, incluso con PASO en abril, acorta los tiempos y favorece a quienes ya tienen nivel de conocimiento y recorrido previo.
En ese contexto, Santilli aparece con ventaja por su instalación previa y su rol actual como ministro del Interior, desde donde mantiene visibilidad política. Además, arrastra la experiencia de la campaña de 2023, lo que le permite partir con una base consolidada frente a otros dirigentes que todavía no lograron posicionarse en toda la provincia.
El principal perjudicado por un calendario acelerado es Sebastián Pareja, referente cercano a Karina Milei dentro de La Libertad Avanza. A pesar de contar con respaldo interno, su bajo nivel de conocimiento público y la falta de estructura territorial lo dejan en desventaja ante una elección anticipada, donde el tiempo para crecer es limitado.
La definición también impacta en el PRO, donde conviven dos estrategias. Por un lado, dirigentes como Cristian Ritondo ratificaron su apoyo a Santilli dentro de un acuerdo con el oficialismo nacional. Por otro, crece un sector que impulsa la construcción de un candidato propio, con perfil de intendente, para recuperar identidad partidaria.
En paralelo, surgen tensiones internas que exponen las diferencias dentro del espacio. El diputado Manuel Passaglia cuestionó con dureza la cercanía del PRO con el gobierno libertario y denunció falta de rumbo, en medio de una disputa que combina estrategia electoral y posicionamiento político.
El eventual adelantamiento de la elección no solo redefine candidaturas, sino que obliga a todos los espacios a acelerar decisiones. Con pocos meses por delante, la pelea por la gobernación empieza a ordenarse más por nivel de instalación que por construcción política a largo plazo.
