El Mundo | 04:36
Política demográfica
El nacionalista Vladimir Putin impulsa medidas polémicas: Rusia sugiere terapia a mujeres que no quieren tener hijos
La nueva recomendación sanitaria apunta a fomentar la natalidad y vuelve a poner en debate el rol del Estado en decisiones personales.
En línea con su política para revertir la baja natalidad, el gobierno del Vladimir Putin quedó en el centro de la polémica tras una nueva recomendación del Ministerio de Sanidad de Rusia: las mujeres que declaren no querer tener hijos deberán ser derivadas a un psicólogo. La medida no contempla el mismo criterio para los hombres y reavivó críticas por desigualdad de género.
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— RLC Noticias (@rlcnoticias) March 21, 2026
?En Rusia, un nuevo cuestionario médico anual incluye una pregunta directa a las mujeres: cuántos hijos desean tener.
Según el instructivo del Ministerio de Sanidad, si la respuesta es “ninguno”, se recomienda derivarlas a un psicólogo clínico, algo que generó… pic.twitter.com/siEH3XlmLp
El cambio forma parte de una actualización en los cuestionarios médicos de salud reproductiva. En el caso de las mujeres, el formulario incluye 61 preguntas y establece que, ante la respuesta negativa sobre el deseo de maternidad, se sugiera asistencia psicológica. Según las autoridades, la intención es desalentar abortos y promover una visión “positiva” de la maternidad, en sintonía con la estrategia demográfica del Kremlin que impulsa el nacionalista Vladimir Putin.
Por el contrario, el cuestionario masculino —con apenas 26 preguntas— no incluye ninguna recomendación similar y plantea la consulta bajo otra lógica, considerando las “circunstancias actuales”. Esta diferencia alimentó cuestionamientos en torno a la intervención estatal en decisiones personales, especialmente en un contexto donde Rusia endurece su postura frente a la caída poblacional.
Desde el oficialismo, el jefe del Comité de Salud de la Duma Estatal, Serguéi Leónov, defendió la iniciativa al sostener que busca “comprender los motivos” detrás de la decisión de no tener hijos. Sin embargo, la medida se suma a una serie de políticas recientes, como restricciones al aborto y sanciones contra la promoción del movimiento “childfree”, que refuerzan el debate sobre los límites entre las políticas públicas y la libertad individual.
