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La oposición en Morón advierte sobre prácticas antidemocráticas en el Municipio

El edil Ariel Aguilera expresó su preocupación por distintas decisiones de la gestión municipal y sostuvo que existen señales de deterioro institucional que afectan el equilibrio entre los poderes del Estado local.

El intendente de Morón, Lucas Hernán Ghi, esquivó la interpelación por el caso de la narcofuncionaria prófuga: Luna Suyai Ortigoza, quién hasta el 22 de mayo ocupara el cargo de directora del Centro Territorial Integral de Políticas de Género y Diversidad, en su lugar el jefe comunal envío a dar explicaciones al secretario de Seguridad Ciudadana, Damián Cardoso.

La sesión extraordinaria de interpelación tuvo lugar el pasado jueves 4 de junio, dando inicio aproximadamente a las 9:18 hs a.m. y extendiéndose por algo más de 4 horas. 

El intendente Ghi se encuentra arrinconado por la mayoría que conforman los ex aliados de Unión por la Patria (conducidos por su ex padrino político: Martín Sabbatella), junto a los restantes bloques opositores: La Libertad Avanza (LLA), Nuevo PRO Morón, PRO y los monobloques LLA y Todo por Argentina. 

El secretario de Seguridad en representación del Ejecutivo Municipal no logró superar el desafío. A pesar de que mostró una actitud colaborativa e intenciones de dar explicaciones al Cuerpo Deliberativo, desde el entorno del Intendente buscaron por todos los medios que ello no ocurriera, de tal forma apelaron a la presidente del Concejo: Sibila Botti (del bloque Frente Renovador, por el momento aliada a Lucas Ghi), para que interfiriera y bloqueara toda pregunta incómoda de la oposición, repitiendo a los gritos un latiguillo que estuvo presente a lo largo de la sesión: "Esa pregunta no corresponde al expediente", sin embargo, en muchas oportunidades el secretario Cardoso desoyó la recomendación de Botti y accedía a responder, algo que corresponde destacar del funcionario.

Otra estrategia seguramente preparada por el Intendente con sus fieles aplaudidores, fue llevada adelante por los ediles luquistas: 8 en total, que frente a cada pregunta que consideraban perjudicial para los "intereses" de la gestión comenzaban a interrumpir, a levantar la voz, llegando a insultar y descalificar a los oradores de la oposición; sin dudas, prácticas que se encuentran absolutamente reñidas con el marco democrático en el que deben desempeñarse este tipo de actos de rendición de cuentas por parte del Departamento Ejecutivo, hacia los representantes de los moronenses. 

Todo muy "Sucio y desprolijo" como se titula la canción de Norberto Aníbal Napolitano, más conocido en el ambiente del rock nacional como "Pappo".

La improvisación del secretario de Seguridad quedó expuesta a los pocos minutos de comenzar la interpelación, frente a las preguntas no tenía respuestas concretas; en al menos cuatro ocasiones contradijo manifestaciones realizadas por el propio Intendente a distintos medios de comunicación; tuvo que rectificar aseveraciones propias y hasta pidió disculpas al Cuerpo Deliberativo por no contar con los datos en otras tantas, dejando en claro que Luna Ortigoza no contaba con ninguna expertiz para ser la supuesta directora "idónea" en el área de géneros y diversidad, tal como indica el decreto de su designación de junio de 2025 firmado por el Intendente, su jefe de Gabinete: Estefanía Franco y el Secretario de Legal y Técnica: Hernán Sabbatella (hoy de licencia "con goce de haberes" por caso de violencia de género) actualmente en plena tramitación en el Juzgado de Familia 9 y en la Unidad Funcional de Instrucción 11 especializada en violencia familiar y de género, ambos del Departamento Judicial de Morón.   

Sin embargo, lejos de claudicar, Cardoso aprovechó la ocasión para despegarse de la gestión luquista y hacerse autobombo de los cambios generados y el supuesto impacto positivo de los números de seguridad en Morón desde que está al frente del área (enero de 2025), circunstancia que no pasó desapercibida por la militancia del intendente Ghi y que marca un punto de inflexión en la relación de Damián Cardoso con el espacio axelista. 

Consultado el concejal Ariel Alejandro Aguilera del bloque Todos por Argentina (TxA) sobre su visión de la sesión extraordinaria de interpelación, nos respondió: "El secretario de Seguridad no estuvo a la altura de las circunstancias; vino al recinto con escaso contenido de datos básicos. Lucas Ghi lo dejó expuesto. Creo que con el correr de los minutos Cardoso advirtió que el Intendente lo había  enviado a una situación realmente incómoda y compleja sin darle toda la información, por lo que decidió aprovechar la ocasión para despegarse del intendente, contradecirlo, promocionar su área y gestión, e incluso voltear el fantasma destituyente que el propio luquismo había instalado días antes de la interpelación con publicaciones y comunicados".

Sobre el mecanismo de la interpelación Cardoso afirmó que: "Es un mecanismo válido para dar explicaciones y hasta dar debate político", frases que seguramente cayeron como un balde de agua fría en la oficina del Intendente” quien días antes consideraba a la interpelación solicitada por los dos tercios del Consejo Deliberante como un acto preparatorio de un futuro procedimiento de destitución, lo que a las claras evidencia una posición persecutoria del propio Intendente y su entorno carente de todo fundamento. 

El edil agregó que fue lamentable el rol de la presidente del Concejo Deliberante Sibila Botti, quien dice defender los derechos de mujeres y géneros pero que en la sesión, cuando intentó preguntarle a Cardoso sobre actividades puntuales y propias del área de incumbencia de la directora prófuga, relacionándolas con el caso de violencia de género que pesa sobre el Secretario de Legal y Técnica: Hernán Sabbatella, desde la presidencia se comenzaba a entorpecer su intervención con gritos de que eran temas que no estaban vinculados al expediente en tratamiento; era una especie de alerta para que Cardoso se diera cuenta que no debía responder.

Es claro que una interpelación se da sobre un marco y objeto concreto y que no se puede hablar de cualquier cosa, pero en el caso de Luna Ortigoza muchas de las preguntas que fueron realizadas desde la oposición eran absolutamente viables y oportunas, como las que hizo el propio concejal Aguilera cuando intentó indagar sobre el rol de la directora prófuga en la elaboración del informe votado por unanimidad por el Concejo Deliberante en noviembre de 2025 sobre el caso de violencia de género que involucra a Hernán Sabbatella; o cuáles fueron los medios y/o dispositivos que pudo activar Ortigoza mientras estaba a cargo de la dirección para la protección de la ex mujer de Hernán Sabbatella o cómo podía garantizarse la imparcialidad de la funcionaria en la evaluación o denuncia de alguna inconducta de Hernán Sabbatella, cuando hay fotos circulando en las redes en las que aparece abrazado a la secretaria de Géneros Laura De Peri, Luna Ortigoza y también junto a la madre de ésta última: Silvina Ortigoza, quien cumple funciones como directora de la Unidad de Gestión Comunitaria 5 de Castelar Sur. 

Este tipo de preguntas orientadas a conocer de lleno el intento por parte del Intendente Lucas Ghi de encubrir a su amigo: Hernán Sabbatella con un equipo de géneros armado a su medida que le garantizara impunidad, despertaban la desesperación de los ediles luquistas que veían como una porción de la verdad que se estaba buscando podía salir a la luz, por eso el concejal Claudio Román comenzó a gritar como si se tratara del pedido de un penal al árbitro de un partido de fútbol, pidiéndole a la presidente Sibila Botti que no le diera más la palabra al concejal Aguilera a quien tildó de fascista.

Aguilera sostiene que lo de Román además de lamentable y antidemocrático, es una práctica que tiene arraigada por ser casta pura, lleva más de 40 años haciendo política en Morón y su falta de argumentos para dar un debate serio y respetuoso se traduce en violencia.

Para Aguilera que Román lo tilde de fascista, habla más de quien lo dice que de él. También reseñó que cuando intervino el concejal Pablo Miño interrogando al Secretario de Seguridad sobre si tenía conocimiento de quién le había facilitado la droga a la Directora de géneros Ortigoza, Román comenzó a gritar que había sido José Luis Espert (una chicana a su criterio desacertada y fuera de lugar), a lo cual con buen criterio el edil Miño le respondió que si tenía algo que exponer al respecto, que pidiera la palabra que iba a ser escuchado con el respeto que merecía, pero Román jamás pidió la palabra, porque no tenía nada para decir, más que intentar interrumpir y generar caos en la sesión. 

Lo que quedó claro en la sesión de interpelación: es que la funcionaria prófuga Luna Ortigoza, está acusada de comercializar cocaína y marihuana en el Partido de Morón, que no era idónea para el cargo que fue designada, que ella junto a Laura De Peri y el resto de las integrantes del actual equipo de la Secretaría de Géneros fueron puestas a dedo para garantizar impunidad a las diversas denuncias internas que tenía el Secretario de Legal y Técnica Hernán Sabatella (amigo del intendente), quien no pudo sostenerlo en el cargo pero si en el cobro del sueldo a través de una inventada licencia por tiempo indeterminado superior a los tres millones de pesos, a partir de que fuera denunciado por su ex mujer de violencia de género.

También se pudo saber a través de la interpelación que el comunicado que sacó la Secretaría de Comunicación municipal fue intencionalmente direccionado para intentar que la comunidad creyera que los allanamientos que dieron con la droga en la casa de la funcionaria Ortigoza, habían sido impulsados desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana, algo que el propio Cardoso admitió que no fue así, por haber intervenido la Policía Federal por medio de una denuncia anónima que nada tuvo que ver con algún accionar municipal.

Entre otras rectificaciones Damián Cardoso afirmó que Luna Ortigoza no venía de otra gestión como había sostenido el Intendente en el medio primer plano on line con fecha 27 de mayo sino que comenzó a trabajar para el Municipio desde febrero de 2020 pasando por distintas áreas, época en la que el Intendente era nada más y nada menos que el propio Lucas Ghi.

También quedó claro que el Intendente mintió cuando afirmó al medio anteriormente indicado que el fuero civil había desestimado la denuncia por violencia de género contra Hernán Sabbatella, en primer lugar no hay causa que tramite ante el fuero civil, siendo ratificado por la abogada de la víctima que la causa contra Hernán Sabbatella continúa su tramitación; más aún, mientras cumplía funciones la directora prófuga, su Dirección y la propia Secretaría de Géneros recibió con fecha 24/4/2026 una notificación electrónica suscripta por la titular del Juzgado de Familia 9 de Morón doctora María Laura Lucchini Minuzzi de medidas cautelares de carácter urgente requiriéndole al área Municipal que arbitrara los mecanismos para garantizarlas. Un Intendente mentiroso que quedó al descubierto.

Ya no puede ocultar las verdades incómodas que golpean a su gestión, no hay forma de culpar a la oposición por su desmanejo, tampoco le corresponde victimizarse con fantasmas destituyentes y operaciones políticas que no existen, su gestión está paralizada por su propia inoperancia, plagada de irregularidades y de funcionarios que no funcionan para el bien común.

No hay nuevas canciones como proponía el axelismo, el patoterismo y la prepotencia de dirigentes rancios que no dan paso a los jóvenes, es el reflejo de una gestión que no tiene nada de novedosa y que se transformó en un espacio en el que se acumularon corrientes de pensamiento contradictorias y opuestas entre sí.

Un intendente garantista que juega a ser representado por un secretario de Seguridad que afirma ser de derecha, todo muy raro y retorcido. Lucas Ghi perdió identidad hace tiempo, no sabe dónde encasillarse políticamente, está cegado por el poder, aturdido por las irregularidades que atraviesan su gobierno, rodeado de gente que le dice lo que quiere escuchar; pero acá lo único que cuenta: es escuchar al pueblo. La factura llegará en las urnas.

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