Municipios Bonaerenses | Ayer
Controversia judicial
Acusaciones por contaminación industrial vuelven a encender alarmas ambientales en Mar del Plata
Un informe técnico advierte que distintos compuestos generados en el procesamiento de pescado podrían afectar ecosistemas y salud pública.
El oficial de Marina Mercante e investigador Roberto Víctor Maturana publicó un extenso informe técnico en el que denuncia que la actividad de las plantas harineras del puerto de Mar del Plata estaría generando un proceso de contaminación ambiental que calificó como “ecocidio continuado”.
En su exposición, Maturana sostuvo que empresarios y funcionarios públicos conocen desde hace años los impactos ambientales de esta actividad y, sin embargo, la producción continúa con la utilización de sustancias químicas que podrían afectar la salud de la población y los ecosistemas costeros.
El informe describe distintos compuestos químicos presentes en el procesamiento de residuos de pescado, entre ellos el sulfuro de hidrógeno, un gas asociado al olor a “huevo podrido” que se genera durante la descomposición de proteínas. Según el investigador, la exposición prolongada a este gas puede provocar irritaciones respiratorias, fatiga crónica, dolores de cabeza y pérdida del olfato, además de contribuir a procesos de lluvia ácida y corrosión de estructuras urbanas.
También menciona las aminas alifáticas y aromáticas, responsables del olor característico del pescado en descomposición. Maturana advierte que algunas de estas sustancias pueden tener efectos irritantes severos en las mucosas y potencial carcinogénico, además de impactar en aguas costeras al volatilizarse en micropartículas transportadas por el viento.
El documento analiza además los procesos industriales utilizados para neutralizar los gases emitidos por las plantas, en particular los sistemas de lavado químico o “scrubbers”, que emplean sustancias como ácido sulfúrico, hidróxido de sodio e hipoclorito de sodio.
Según explicó, estos procesos no eliminan la contaminación sino que la trasladan del aire al agua, generando efluentes líquidos con alta carga química que deben tratarse adecuadamente para evitar daños en los ecosistemas marinos.
Entre los riesgos mencionados aparecen la formación de compuestos orgánicos halogenados, aumento de salinidad en los efluentes y generación de subproductos potencialmente tóxicos.
El informe también señala el uso de ozono y permanganato de potasio para oxidar gases industriales y eliminar olores. En este punto, el investigador advierte que el ozono residual puede provocar irritación pulmonar, crisis asmáticas y reducción de la función respiratoria si escapa al ambiente.
Respecto al permanganato de potasio, indicó que su utilización genera dióxido de manganeso, un residuo sólido que forma lodos químicos. Según Maturana, estos residuos son los que se han observado en distintas oportunidades en la zona portuaria y deberían ser tratados como residuos peligrosos.
El investigador también señaló que estos lodos pueden contener metales pesados y compuestos persistentes que, si se liberan sin tratamiento adecuado, podrían contaminar suelos, alcantarillas y cuerpos de agua.
En su denuncia, Maturana sostuvo además que durante años se generó una “sopa química” producto de la combinación de distintos reactivos industriales, cuyo impacto ambiental podría ser acumulativo y de largo plazo.
En paralelo, cuestionó el desarrollo judicial de la causa vinculada a estas denuncias. Según expresó, el expediente habría permanecido 18 años bajo la órbita del juez federal Santiago Inchausti sin que se convocara a peritos especializados para analizar los informes técnicos presentados.
También apuntó contra el juez Roberto Fernando Minguillón, a quien acusó de intentar dejarlo sin representación legal para silenciar sus denuncias.
El caso vuelve a poner en el centro del debate un conflicto ambiental histórico en Mar del Plata: las emisiones y residuos de las plantas harineras del puerto, una problemática denunciada por vecinos y especialistas desde hace décadas.
