La Historia Viviente | 18:03
Ascenso político
Del margen al poder: quiénes fueron los 12 primeros diputados nazis que ingresaron al Parlamento alemán
Con apenas 12 bancas obtenidas en las elecciones de 1928, el Partido Nazi inició su desembarco en el Parlamento alemán y sentó las bases de la estructura política que años más tarde llevaría a Adolf Hitler al poder.
Cuando el Partido Nazi logró ingresar por primera vez al Reichstag alemán en 1928, pocos imaginaban que aquel reducido grupo de apenas 12 diputados terminaría convirtiéndose en el núcleo político del régimen que conduciría a Alemania hacia la dictadura, la guerra y el genocidio. Con apenas el 2,6 por ciento de los votos, el NSDAP parecía una fuerza marginal, pero su pequeña bancada funcionó como una plataforma de expansión, propaganda y construcción de poder.
Lejos de tratarse de un grupo homogéneo, los primeros parlamentarios nazis provenían de ámbitos diversos: militares, burócratas, agitadores, empresarios, ideólogos, docentes e incluso antiguos militantes de otras corrientes políticas. Lo que compartían era una combinación de nacionalismo extremo, antisemitismo, anticomunismo y la disposición a utilizar la democracia parlamentaria para debilitarla desde adentro.
El líder absoluto: Hitler y los hombres del putsch
A la cabeza estaba Adolf Hitler, fundador y conductor del movimiento nazi, quien ya había intentado tomar el poder por la fuerza durante el fallido golpe de Múnich de 1923. Condenado por alta traición tras aquel episodio, comprendió que el camino electoral podía convertirse en una herramienta más eficaz para alcanzar el poder.
Junto a él aparecían varios veteranos del golpismo y de las organizaciones paramilitares. Hermann Göring, héroe aéreo de la Primera Guerra Mundial y figura carismática del partido, aportaba prestigio castrense y experiencia propagandística. Años más tarde impulsaría la creación de la Gestapo y sería condenado a muerte en los Juicios de Núremberg.
Wilhelm Frick, antiguo funcionario policial bávaro, representaba otra faceta del nazismo temprano: la utilización de las estructuras estatales. Su conocimiento administrativo sería clave para transformar el extremismo ideológico en legislación concreta, incluidas las futuras leyes raciales.
Gottfried Feder, ingeniero e ideólogo económico, promovía teorías conspirativas contra las finanzas internacionales y el capital financiero, elementos centrales del antisemitismo económico nazi.
También figuraba Walter Buch, veterano de guerra y futuro jefe de la justicia interna del partido, cuya influencia aumentaría posteriormente gracias a sus vínculos familiares con la cúpula nazi.
Los ideólogos y organizadores territoriales
Una parte importante del bloque estaba integrada por cuadros políticos encargados de expandir territorialmente al movimiento.
Joseph Goebbels, quizá el propagandista más conocido del nazismo, había mostrado inicialmente simpatías por sectores más “sociales” dentro del partido antes de alinearse por completo con Hitler. Su uso de la propaganda moderna revolucionaría la comunicación política del siglo XX.
Gregor Strasser representaba una corriente diferente dentro del nazismo. Veterano de guerra y farmacéutico, defendía posiciones más radicales en materia económica y mantenía fuertes tensiones internas con Hitler. Su crecimiento político terminó abruptamente cuando fue asesinado durante la purga interna de 1934.
Josef Wagner y Martin Mutschmann fueron dos de los principales constructores territoriales del partido. Ambos desarrollaron estructuras regionales que permitieron convertir una fuerza marginal en una organización de alcance nacional.
Wilhelm Kube, dirigente de Prusia, se convertiría años después en uno de los administradores de ocupación más controvertidos durante la expansión nazi hacia el este europeo.
Franz Ritter von Epp aportaba otra dimensión: provenía del militarismo conservador y de los Freikorps, las milicias nacionalistas surgidas tras la Primera Guerra Mundial. Su incorporación ayudó a tender puentes entre sectores tradicionales y el naciente movimiento nazi.
Trayectorias inesperadas y contradicciones internas
No todos los diputados provenían del mismo espacio ideológico. Wilhelm Dreher, por ejemplo, había tenido vínculos previos con sectores socialdemócratas antes de migrar hacia el nacionalismo radical. Su caso demuestra que la crisis política y económica alemana generó desplazamientos ideológicos complejos durante la República de Weimar.
El pequeño bloque parlamentario nazi reunía así a militares, exfuncionarios, intelectuales, agitadores y dirigentes regionales. Algunos terminarían ejecutados tras la guerra. Otros serían asesinados por el propio régimen. Varios ocuparían posiciones centrales dentro del aparato represivo.
La pequeña bancada que anticipó una catástrofe
Con solo 12 bancas sobre casi 500 escaños parlamentarios, los nazis parecían una fuerza secundaria en 1928. Sin embargo, ese grupo utilizó el Parlamento no para fortalecer la democracia, sino para erosionarla.
Aquella primera experiencia parlamentaria les permitió construir notoriedad, acceder a recursos públicos, obtener inmunidad política y desarrollar una estrategia propagandística que explotaría pocos años después. Dos años más tarde, en 1930, el partido multiplicaría exponencialmente su representación.
La historia de aquellos primeros 12 diputados muestra que los movimientos extremistas rara vez llegan al poder de manera instantánea: suelen hacerlo gradualmente, utilizando las instituciones existentes para construir legitimidad antes de transformarlas por completo.
