El Mundo | 19:59
Polémica internacional
VIDEO | El nacionalista Donald Trump dio marcha atrás: fusilarán a un exmilitar condenado por una masacre, pero no lo televisarán
El presidente estadounidense canceló la transmisión en vivo de la ejecución de Nidal Malik Hasan, prevista para el 3 de diciembre.
El presidente de Estados Unidos, el nacionalista Donald Trump, anunció este jueves 15 de octubre que el Pentágono no transmitirá en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, el expsiquiatra del Ejército condenado a muerte por asesinar a 13 personas durante un tiroteo ocurrido en 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas.
BREAKING: President Trump announces that the execution of Nidal Malik Hasan, convicted of killing 13 people in the Fort Hood shooting, will no longer be livestreamed. Trump says Hasan's execution by firing squad will proceed as scheduled and immediate family members of the victims may attend the execution in person if they choose. "They deserve to witness justice."
— Fox News (@FoxNews) October 15, 2026
La decisión representa un cambio respecto de los planes anunciados días atrás por el Departamento de Defensa, que había confirmado su intención de difundir públicamente el procedimiento. Pese a la cancelación de la transmisión, la ejecución continúa programada para el próximo 3 de diciembre.
La controversia comenzó cuando el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, planteó que el fusilamiento debía ser público para mostrar las consecuencias de cometer ataques contra integrantes de las Fuerzas Armadas. La propuesta recibió críticas de dirigentes republicanos y demócratas, referentes religiosos, organizaciones de derechos humanos y familiares de las víctimas.
Incluso el vicepresidente JD Vance manifestó que no tenía intención de presenciar la transmisión. El debate se extendió rápidamente por Estados Unidos y reabrió los cuestionamientos sobre los límites de la pena capital y la exposición pública de las ejecuciones.
Ante las repercusiones, Trump comunicó que el procedimiento no será televisado ni difundido por internet. Sin embargo, defendió la idea inicial al considerar que mostrar el fusilamiento podría haber funcionado como una advertencia frente a futuros ataques.
El mandatario reconoció que numerosas personas preferían no observar la muerte del condenado y aclaró que los familiares directos de las víctimas podrán asistir presencialmente si así lo desean. De esta manera, la Casa Blanca mantuvo su respaldo a la ejecución, pero descartó convertirla en una transmisión de alcance público.
Nidal Malik Hasan, quien se desempeñaba como psiquiatra militar con el rango de mayor, protagonizó el 5 de noviembre de 2009 uno de los ataques más graves registrados dentro de una instalación militar estadounidense. Durante el tiroteo en Fort Hood asesinó a 13 personas e hirió a otras 32. El atacante fue reducido por las fuerzas de seguridad y quedó parcialmente paralizado como consecuencia de los disparos que recibió. En 2013, un tribunal militar lo declaró culpable y lo condenó a muerte por los asesinatos y los intentos de asesinato cometidos durante el ataque.
El fusilamiento está previsto para el 3 de diciembre en la misma base militar donde ocurrió la masacre. De concretarse, será la primera ejecución mediante un pelotón de fusilamiento realizada por las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1945.
Además, marcará el regreso de las ejecuciones militares después de más de seis décadas, ya que la última se produjo en 1961, cuando el soldado John Bennett fue ahorcado en Fort Leavenworth, Kansas. No obstante, la fecha todavía podría modificarse si prosperan recursos judiciales presentados por la defensa del condenado.
La decisión también generó pronunciamientos internacionales. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos cuestionó el proyecto de transmitir la ejecución y advirtió sobre sus implicancias para la dignidad humana.
En paralelo, familiares de las víctimas expresaron posiciones diferentes respecto del castigo, aunque algunos rechazaron especialmente que el fusilamiento se transformara en un espectáculo mediático. Con la transmisión descartada, el debate continúa centrado en la aplicación de la pena de muerte, el tratamiento de las víctimas y los límites que deben respetarse en los procedimientos de justicia militar.
