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Cruce político

Río Negro bajo la lógica de Cortés: reta a los concejales y pretende marcar las reglas desde Bariloche

Durante la presentación de la Fiesta Nacional de la Nieve, el intendente aprovechó los micrófonos para repartir críticas, órdenes y advertencias.

En plena Fiesta Nacional de la Nieve, Walter Cortés aprovechó los micrófonos para repartir órdenes y advertencias. Apuntó contra los concejales, endureció su postura por el Cerro Catedral y hasta amenazó con una intervención municipal sobre el edificio ex Arbos.

El intendente de Bariloche, Walter Cortés, volvió a mostrar el estilo confrontativo con el que pretende conducir la ciudad y aprovechó la presentación de actividades por la 55 Fiesta Nacional de la Nieve para meterse de lleno en varios de los conflictos que atraviesan al municipio. Lejos de limitarse al evento turístico, repartió críticas, órdenes y advertencias hacia distintos sectores locales.

Uno de sus principales blancos fue el Concejo Deliberante, justamente cuando el cuerpo legislativo tiene por delante discusiones sensibles para el futuro de Bariloche. “Que se pongan a laburar los concejales. Hace falta que trabajen”, disparó Cortés, y agregó que existen “muchas cosas para hacer” que deben resolverse desde el Concejo. La embestida vuelve a tensar la relación entre el Ejecutivo y quienes tienen, entre otras funciones, la responsabilidad de controlar la administración municipal.

Para completar la escena, Cortés se puso como ejemplo. “Yo no me tomo ningún receso. Yo trabajo desde que llegué, no me tomé ningún día de vacaciones”, aseguró. El intendente buscó así marcar una diferencia entre su propia gestión y los integrantes del Deliberante, instalando la idea de un Ejecutivo activo frente a concejales que, según su particular mirada, deberían trabajar más.

El jefe comunal también se metió de lleno en la discusión por el Cerro Catedral. Reconoció que “el Concejo tiene todas las facultades de ver cómo está el contrato”, pero inmediatamente dejó en claro cuáles son las condiciones que pretende imponer. Cortés reclamó beneficios para residentes y cuestionó las restricciones que, según afirmó, afectan a personas con discapacidad, adultos mayores, deportistas federados y establecimientos educativos.

Sin embargo, el mensaje terminó convertido en una advertencia. “Vamos a imponer todo eso como para que cambie y si no cambia, bueno, ya vamos a ver qué hacemos”, lanzó. La declaración vuelve a mostrar la forma elegida por Cortés para administrar buena parte de sus conflictos políticos: primero elevar el tono y después discutir cuáles son las herramientas institucionales disponibles para concretar sus amenazas.

El Catedral no es una discusión menor. Se trata de uno de los principales activos turísticos y económicos de Bariloche, y alrededor de su futuro aparecen contratos, inversiones, obligaciones empresariales y decisiones que necesariamente deben pasar por las instituciones municipales. Mientras el cuerpo legislativo analiza la situación, Cortés busca ponerse nuevamente en el centro de la escena y condicionar públicamente hacia dónde debería avanzar el debate.

Otro capítulo giró en torno al edificio ex Arbos, cuyo estado volvió a quedar bajo la lupa tras el hallazgo de una mujer fallecida en el inmueble, cuya autopsia posteriormente determinó que murió por causas naturales. “Lo vamos a cerrar. Ese edificio lo vamos a cerrar. Vamos a intimar a los dueños que lo pongan en valor”, aseguró Cortés. Pero inmediatamente redobló la apuesta: “Si no lo ponen en valor, vamos a tomar intervención en la Municipalidad. Así de simple”.

El intendente no explicó en esas declaraciones cuál sería concretamente el instrumento jurídico que permitiría esa medida ni cuáles son los pasos administrativos que debería cumplir el municipio. Una vez más, la contundencia de la frase apareció antes que las precisiones, una fórmula que Cortés utiliza cada vez con mayor frecuencia para dominar la agenda pública de una ciudad donde los conflictos comienzan a acumularse.

Hasta la Fiesta Nacional de la Nieve quedó incorporada a la construcción política del jefe comunal. Cortés aseguró que será una celebración “excepcional” y afirmó que fue pensada especialmente para los sectores populares. “Siempre la pensé para el pueblo. Siempre la pensé para la gente humilde, para la gente que no tiene una alegría”, sostuvo, en un intento por reforzar su perfil de dirigente cercano a los trabajadores y diferenciarse de la política tradicional.

“Cuando uno logra que el pueblo esté feliz es un cometido importantísimo para la gestión. Y no es por la política”, aseguró Cortés. Sin embargo, mientras afirma que sus movimientos están alejados de cualquier especulación de ese tipo, el intendente utiliza cada escenario disponible para reafirmar su liderazgo, cuestionar adversarios y presentarse como el hombre que personalmente debe resolver los problemas de Bariloche.

Empoderado y cada vez más dispuesto a llevar las discusiones al terreno personal, Cortés parece decidido a gobernar bajo una lógica en la que prácticamente todo pasa por su figura. El Catedral, el ex Arbos, los concejales y hasta la Fiesta de la Nieve terminaron concentrados en un mismo discurso. Entre advertencias, retos y promesas, el intendente volvió a dejar un mensaje hacia la política barilochense: en su municipio quiere ser quien marque las reglas del juego.

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