Provincias Argentinas | Ayer
Batalla anticipada
Bariloche expone las debilidades de Weretilneck y convierte a Río Negro en un laboratorio político para 2027
La elección de convencionales constituyentes excede la reforma de la Carta Orgánica y enfrentará a los principales espacios que pretenden disputar la próxima gobernación.
El gobernador selló un pacto por conveniencia con Walter Cortés para recuperar terreno en la principal ciudad de Río Negro. El peronismo y los libertarios también juegan fuerte en una elección constituyente que excede la discusión municipal.
La elección de convencionales constituyentes del próximo 1 de noviembre convirtió a San Carlos de Bariloche en el primer gran campo de batalla de la política rionegrina. Aunque los partidos intentan presentar la convocatoria como una discusión estrictamente municipal, el resultado será leído como una prueba anticipada para 2027. En la ciudad más poblada de la provincia estarán frente a frente los espacios que pretenden disputar la próxima gobernación.
El tablero comenzó a ordenarse con una escena tan incómoda como reveladora. Mientras Enzo Fullone, Juan Martín, Marcela González Abdala y Darío Barriga terminaban de cerrar el frente liberal en un hotel barilochense, en ese mismo lugar aparecieron Alberto Weretilneck, Facundo López y Andrea Confini. Los dos sectores, que compiten por una porción similar del electorado, quedaron literalmente cara a cara.
La alianza La Libertad Avanza en Bariloche quedó integrada por LLA, el PRO, el Movimiento de Apertura Democrática y Bariloche Unidos. CREO, el partido fundado por Aníbal Tortoriello, no pudo incorporarse formalmente porque fue reconocido después de la convocatoria electoral, aunque su estructura trabajará para el armado libertario. También existen gestiones para sumar al concejal Facundo Villalba, pese a la resistencia de su jefe político, Ariel Rivero, cada vez más próximo al oficialismo provincial.
El PRO terminó plegándose al frente violeta para evitar una nueva sangría interna. Juan Martín quedó alineado con la estrategia nacional de Mauricio Macri, partidario de alcanzar acuerdos con el mileísmo donde todavía resulte posible. Por ahora, el reparto de candidaturas permanece abierto, pero la falta de lugares definidos no impidió el cierre de una sociedad construida, antes que nada, por necesidad electoral.
Del otro lado, Alberto Weretilneck recurrió a Walter Cortés para intentar reconstruir un oficialismo que en Bariloche quedó reducido a escombros. Juntos Somos Río Negro supo controlar la intendencia, bancas legislativas y concejales, pero perdió dirigentes, estructura territorial y capacidad competitiva. Para un gobernador que busca volver a presentarse en 2027, recuperar presencia en la ciudad dejó de ser una opción y pasó a convertirse en una obligación.
La sociedad entre Weretilneck y Cortés está atravesada por la desconfianza. El intendente cuestiona al mandatario provincial en reuniones con empresarios, sindicalistas y dirigentes, pero necesita los recursos de la Provincia para sostener una gestión golpeada por los conflictos. El gobernador, por su parte, requiere del aparato municipal para evitar que Bariloche quede en manos del peronismo o de los libertarios. No los une la confianza, sino el miedo a perder.
Uno de los negocios políticos que mantiene en pie el acuerdo es la urbanización del Cerro Catedral, un proyecto que despertó interés incluso en el expresidente Mauricio Macri y en capitales vinculados a Qatar. La iniciativa, sin embargo, provoca fuertes resistencias en la ciudad. En 2024, el concejal Tomás Hercigonja, integrante del espacio de Cortés, llegó a presentar su renuncia ante las presiones para acompañar la ordenanza, aunque posteriormente retrocedió.
El peronismo competirá mediante Fuerza Bariloche, una coalición integrada por el Partido Justicialista, Nuevo Encuentro, Frente Grande, Comunidad Organizada, Incluyendo Bariloche y Tres Banderas Bariloche. La exintendenta María Eugenia Martini sostiene que la campaña debe concentrarse en el vertedero, el Cerro Catedral, el turismo y la composición del Concejo Deliberante. Sin embargo, el PJ llegará a las urnas condicionado por su falta de conducción provincial y por las dificultades para instalar una alternativa clara frente a Weretilneck y LLA.
La oferta electoral se completa con Estamos Haciendo Bariloche, integrado por JSRN y el PUL; Bariloche SUMAR-SUR, conformado por el Frente Renovador, SUR y Unidad Popular; el Acuerdo Cívico por Bariloche, de la UCR y la Coalición Cívica; y dos frentes de izquierda. La fragmentación anticipa una pelea voto a voto, con posibles impugnaciones sobre candidaturas, colores, símbolos y denominaciones antes de que comience formalmente la campaña.
En paralelo, Weretilneck y los libertarios ya trasladaron la disputa al plano provincial. El gobernador admitió ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina que no observa una oposición nacional capaz de derrotar a Javier Milei, pero evita quedar pintado de violeta y confronta con la Casa Rosada por el estado de las rutas nacionales. Fullone y Tortoriello, en cambio, atribuyen a Milei los beneficios que Vaca Muerta genera para Río Negro y utilizan ese argumento para sostener que la provincia también debería quedar en manos libertarias.
En medio de esa polarización aparece la posibilidad de un cuarto espacio encabezado por el vicegobernador Pedro Pesatti. El Frente Renovador ya le ofreció su estructura y el dirigente gastronómico Roberto Vargas promovió públicamente su candidatura. Pesatti todavía guarda silencio, pero su nombre concentra las expectativas de sectores que no encuentran lugar ni en el oficialismo provincial, ni en el peronismo, ni en el universo libertario.
La elección no definirá por sí sola el futuro de Río Negro, pero dejará ganadores, heridos y dirigentes al borde del retiro. Weretilneck necesita demostrar que conserva capacidad territorial; Cortés busca evitar que su gestión quede plebiscitada negativamente; LLA quiere convertir su crecimiento nacional en poder municipal; y el peronismo pretende recuperar una ciudad que alguna vez gobernó. Detrás de la reforma de la Carta Orgánica, Bariloche será el escenario de una batalla mucho más grande: la primera medición real de fuerzas camino a 2027.
